Al caer la tarde en ese mes de setiembre, con el colorido y el aroma de sus flores invadiendo todo, estaba sentado en un banco de la plaza viendo a la gente ir y venir. Aunque tenía un libro, ni lo habia abierto. No sé que quería realmente, pero sentía una exitación, sentía unos deseos de tener sexo. En ese constante observar, fue que lo ví venir, caminando despreocupado y alegre. Me puse a observarlo y vi que era joven, lindo y por su forma de caminar, bastante atlético. En un momento el encontró mi mirada y por unos segundos, la sostuvimos.. pero entonces giró la cabeza hacia el otro lado, p...
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