Después de muchos meses e interminables conversaciones declarándole mi amor y que era después de mi hijo la únicas situaciones que me retenía en casa de su hija, mi suegra, por fin acepto ser mi amante, con la sola condición de cuidarnos de ser descubiertos; había sido un trabajo persistente y de mucho sacrificio, conversábamos en los momentos que llegaba a almorzar cuando ella cocinada y después de verla inquieta y algo desesperada aproveche la ausencia de su hija cuando fue a recoger a mi hijo, al colegio y sabor que mi suegro estaba ocupado en sus quehaceres, arremetí para ...
Cantidad total de caracteres: 9210
Leer todo el relato erotico | Reportar abuso
Enviar relato a un amigo
Escriba sus comentarios
Debe iniciar sesisn para escribir sus comentarios