Tenia que solventar un trato importante para mi compañia, si la cosa salia bien me mi comision seria interesante pero el asunto no me gustaba, era una empresa del norte (Bilbao) a la que se relacionaba con el Opus Dei, gentuza a la que siempre he detestado. La directora de Marketing era la esposa del presidente, una tia en los cuarenta con traje chaqueta de falda hasta las rodillas y pañuelito de Loewe al cuello, pelo recogido en moño y estiradisima, con aspecto de catequista de lujo. La reunion en mi despacho fue tensa, yo sabia que nuestro proyecto era bueno (...