Me llamo Luis y quedé huérfano de padre y madre siendo muy joven, por tal razón mi tía Angélica, hermana de mi madre, asumió mi custodia aunque seguí viviendo solo en mi casa.
Angélica era una mujer soltera, nunca deseó casarse por que decía que los hombres molestaban mucho. Medía un metro con sesenta centímetro, tenía un cuerpo proporcionado para su estatura y sobre todo unos senos redondos perfectamente torneados, los cuales excitarían a cualquier hombre.
Yo tenía 16 años recién cumplidos, ella rondaba los 32, un sábado nos encontramos en la casa de mi tío Pedro, en un almuerz...
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