Cuando se presentaron ante mí, de rodillas, les ate los brazos a la espalda un poco mas arriba de los codos, eso hizo que sus pechos salieran hacia delante, las senté en las sillas casi al filo, ate las manos por las muñecas en él ultimo travesaño del respaldar con lo que sus cuerpos se inclinaron hacia delante, ate los tobillos a las patas delanteras de la silla. Estaban magnificas, las piernas abiertas enseñaban sus coños, las tetas ofrecidas colgaban ligeramente.
Les coloque las mordazas de bola, no quería que si gritaban alertaran al personal del rancho.
Ana se resistió un po...
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