Todo empezó con bromas, comentarios insignificantes, pero una invitación a comer fue el inicio.
Fuimos a comer, en realidad ni comíamos por estar platicando, hablamos de proyectos, aventuras, anécdotas, antiguos novios y novias, trabajo, etc.
Me llevó a casa y al despedirnos nos dimos un beso.
Era excitante sentir su aliente cerca de mi nariz, su lengua junto a la mía, y me estremecí cuando puso su mano fuerte y grande en mi cuello. Que mano...
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