Abandonamos el hotel temprano en la mañana.
Zanahoria flotaba como si estuviese en un sueño.
Entramos en mi coche y se sentó a mi lado.
-Quítate la minifalda, mi esclava-le ordené.
Ella obedeció sin rechistar y me dio su minifalda.. yo la lancé al asiento trasero. Ella no llevaba bragas o medias con lo que estaba completamente desnuda de cintura para abajo, con su entrepierna rasurada, su tobillo tatuado y sus largas piernas.
Arranqué el coche y cuando el motor empezó a zumbar miré a Zanahoria a los ojos.
-Esclava, masturbate. Quiero oir tus gemidos y ...
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