Estoy casi seguro, que de no haber sido por la calentura del momento, ni Laura ni yo nos habríamos embarcado en semejante apuesta a ciegas.
Fue un sábado normal y corriente, como cualquiera de los otros cincuenta y dos sábados que tiene el año, sin nada que celebrar, ningún aniversario, ningún cumpleaños, nada absolutamente lo diferenciaba de cualquier otro sábado.
Como tantas otras veces, habíamos quedado para comer con una pareja amiga, Ana Maria y Mario, los cuales al menos una vez al mes nos llamaban para quedar y reírnos un rato juntos mientras tomábamos un bocado.
Nu...
Cantidad total de caracteres: 44566
Leer todo el relato erotico |
Reportar abuso
Enviar relato a un amigo
Escriba sus comentarios
Debe iniciar sesisn para escribir sus comentarios