Hacia años que nuestra querida amiga Pepi había abandonado su vieja casa de
madera para buscar a su padre, que se dedicaba al noble oficio de la Piratería
en el Caribe. Nuestra amiga Pepi, después de encontrar al barbudo de su padre,
y estar unos años con él, decidió volver a visitar a sus amiguitos. Ese par
de mozuelos que compartieron sus correrías.
Lo cierto es que esos cinco años habían cambiado bastante a Pepi. Pepi se
había convertido en una preciosa chica de dieciocho años, pelirroja. Había
ganado algunos kilos, que distribuía muy bien por todo su cu...
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