Si bien ser hija única tiene sus beneficios adicionales también tiene sus lados perjudiciales. Aquella noche era la primer vez a mis 18 años que mis padres viajaban y me dejaban sola sola en casa, teníamos planeado un viaje en familia pero yo fingí estar muy enferma para volar e insistí en quedarme a recuperarme esa noche y viajar recién en el vuelo del día siguiente.
Mi novio entonces vino a cenar conmigo y para mi tener la casa toda para mi era por supuesto una aventura completamente nueva. Preparamos una cena romántica a la luz de las velas y por supuesto me prepare yo porque oportunida...
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