Su madre la trajo una vez, aunque no estaba mi esposa, la dejo igual y se fue, ella miraba todo luego, se sentó en el sofá a mirarme.
Así se quedó un rato, a los minutos volvió la madre y se la llevó. Una semana después la trajo de nuevo, tampoco estaba mi esposa, ella volvió a sentarse en el sofá, era bonita a pesar de su edad, - queres sentarte conmigo? - le dije y vino hacia mi, siempre mirándome. Dos minutos después nos reíamos con un cuento que había inventado para ella y se sentó en mis rodillas, sentí que venia la madre y le pedí se sentara en el sofá de en frente.
Una ...
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