Luego de aquella noche infernal de sexo y dinero, obviamente que ella vio una veta que nunca imagine. Viajamos a Buenos Aires, un poco para distraernos y comprar algunas cosas que ella tenia en mente. Lo más increíble de todo es que fuera de las cuatro paredes de casa, somos en apariencia una familia formal. Jamás intentamos mostrar lo contrario, razón por la cual nadie sospecharía en lo mas mínimo de lo que paso y aun pasa en esa casa. Luego de comprar infinidad de lencería, zapatos, vestidos, maquillaje, y accesorios como consoladores, nos pre...
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