Con el recuerdo de lo que había pasado en la terraza fue oscureciéndose la
tarde.
Mónica dormitó un rato más y, cuando el calor ya se le pegaba a la piel,
se despertó. Tenía la noche por delante y intentó tranquilizarse. Se duchó
lentamente, reprimiéndose las ganas de acariciarse... Era curioso. No había
sido nunca una persona de sexualidad compulsiva, pero el episodio que había
protagonizado hacía un rato parecía haberle descubierto un mundo nuevo de
sensaciones.
Tal vez por eso sentía el deseo quemándole la piel. La sensación de ir
desnuda p...
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