No hace mucho tiempo, había un pobre albañil en Napolés que estaba casado
con una bella mocita llamada Peronela. Y sucedió, que un apuesto mozo llamado
Janelo, puso sus ojos en ella. La regalaba, la prometía hasta que un día,
consiguió los favores que pretendía.
Por la mañana temprano, Janelo se apostaba escondido, esperando la salida
del marido que se marchaba a trabajar. Y cuando éste salía, Janelo entraba.
Pero una mañana, estando Janelo con Peronela, se oyeron unos golpes en la
puerta. Peronela, que por el modo de llamar sabía que era su marido,...
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