Siempre he sido culo de mal asiento, a los veinte años Madrid me asfixiaba,
lo extraordinario se habia convertido en monotonia y estaba cansado de ser el
juguete de pijos, pijas y gente con pasta, me largue a la costa, mi situacion
economica era muy buena, monte un chiringuito playero a la americana, desde
mediodia hasta las doce tapeo y comida y a partir de las 12 de la noche copas,
esta vez me lo tome con calma, Silvia, enamoradisima de Raul, un mulato cubano
fibroso y simpatico se encargaron del negocio, yo me dedicaba a tomar el sol,
ingresar pasta y beber Perr...
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