Generalmente las habitaciones de hotel son frías,
impersonales, en cambio en ésta habitaban sus objetos personales, su olor, su
desorden.
Estaba recién bañado, el cabello aún mojado y vestía un
short y una camiseta.
Me senté a su lado en la cama, una cama mullida, suave, que
provocaba tirarse en ella y no levantarse más.
Conversamos un rato, al tiempo que hacía zapping hasta que
nos enganchamos con una película que estaban pasando.
Nos recostamos en la cama a mirar el film, como si fuese un hábito.
La lluvia caía inc...
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