Con Golmo éramos muy pero muy amigos. Compartíamos, además del colegio, mucho tiempo, en mi casa o en la suya, especialmente las tardes de tedio cuando la imaginación fluía y soñábamos con Laura, que nos perdía, a quien le didicábamos ardientes masturbaciones.
Golmo era hijo único, su padre solía estar fuera, trabajando todo el día y llegaba tarde a la hora de la cena, cuando no se ausentaba unos días porque su trabajo lo había obligado a viajar al interior. Su madre se ocupaba de la casa, de la comida y siempre estaba muy pendiente de lo que necesitáramos. Ella era muy joven, se había ...
Cantidad total de caracteres: 4523
Leer todo el relato erotico |
Reportar abuso
Enviar relato a un amigo
Escriba sus comentarios
Debe iniciar sesisn para escribir sus comentarios