Mamá tiene una boca para morderla. Sus pechos son dulces y pesados. Sus caderas de hembra paridora -si lo sabré yo-, sus muslos largos...
TRES DIAS DE MAYO
Mi madre no es Antonia de Latte. Como si lo fuera. Un par de gotas de agua. Dos clones. Cada una, el espejo de la otra. Una pareja de llamaradas. Al menos mi Antonia.
Me presento. Me llamo Marcelo, el estúpido nombre de padre, abuelo y diez mil antepasados más. Tengo quince años. Casi uno ochenta de estatura. Moreno. Normal. Seis meses atrás, me mataba a pajas y mamá era mamá. Ni siquiera se parecía a Antonia de Latte....
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