y sin darme cuenta a medida que el segundo metía y sacaba su verga de mi culo, yo comencé a mover sin querer mis nalgas de un lado a otro, no me había dado cuenta de ello, hasta que un tercero que nos observaba dijo en tono de broma, “a él” refiriéndose a mí “no le gusta, pero le entretiene
Hace unos cuantos años a tras, cuando contaba apenas con diecisiete para dieciocho años, pasé por un experiencia que cambio toda mi vida. Estaba por salir de viaje para ingresar al Seminario Jesuita, desde luego con la idea de ser seminarista y eventualmente sacerdote de esa misma orden, durante los ...
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