Me la encontre a causa de un cursillo, en mi cuidad de origen. era una vieja amiga, liberada, libre y fuera de complejos. la invité a cenar y nos fuimos a la habitación, tras la fiesta.
en el cuarto me la follé de todos modos posibles, incluso a cuatro patas, echándole dentro de su vagina toda mi esencia, mis miasmas, como yo las solía llamar. era invierno. acababa yo de volver a la normalidad.
Y cual no sería mi sospresa que, hallándome todavía en cama, y teniéndome que levantar para un pis, como habituaba ser, me la encuentro todavía a mi lado. ojos y polla se confabularon, y la po...
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