Ella no era una belleza destructora, como muchos pensarían.
Tampoco importa eso. A mí me excitan demasiado los pies, sí,
demasiado. No me importan sus ojos, o sus labios, sus pechos,
sus culos, etcétera.. la forma delicada de unos pies, su
suavidad, su olor, su sabor... eso es lo que me derrumba, lo que
me vence.
Ella era una prostituta. LA conocí de casualidad.
La besé con violencia y fui bajando por su cuello, sus pechos,
su vientre, su vagina, sus piernas... débiles prólogos. Su
empeine era liso, sus dedos finos, su talón perfecto...
Olía fuerte. Para m...
Cantidad total de caracteres: 2142
Leer todo el relato erotico |
Reportar abuso
Enviar relato a un amigo
Escriba sus comentarios
Debe iniciar sesisn para escribir sus comentarios