Mariana y yo - II
Me desperté sintiendo el calor de su cuerpo a mi lado. La alfombra de seda,
en la que nos habíamos quedado dormidos después de hacernos el amor, hacía
un marco perfecto para nuestros cuerpos desnudos.
Me levanté sin hacer ruido, la tomé entre mis brazos y la llevé a la cama.
Mariana entreabrió los ojos, me dió un beso dulce y se acurrucó sobre las
sábanas blancas. La dejé durmiendo. Me senté en el verger para mirarla, mas
bien para disfrutarla.
Hecha un bollito, desnuda sobre la cama era también hermosa...
Mi mente empezó a viajar en el tie...
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