Chelo y yo desde que nos casamos hasta empezar en el maravilloso mundo del sexo formamos un matrimonio convencional. Nuestro trabajo, durante la semana, se desarrollaba en la oficina y cuando llegábamos a casa nos preparábamos para el día siguiente. De esta manera transcurrió la mayor parte de nuestras vidas a excepción de los fines de semana que bien salíamos a cenar o a una discoteca y a continuación el consabido polvo matrimonial sin mayor expectación sexual.
Conforme pasaba el tiempo nuestra despreocupación se fue incrementando llegando a pasarnos h...
Cantidad total de caracteres: 13876
Leer todo el relato erotico | Reportar abuso
Enviar relato a un amigo
Escriba sus comentarios
Debe iniciar sesisn para escribir sus comentarios