Soy el más cabrón de todos los cabrones. Me cojo a cuanta vieja pendeja se pone a mi alcance, y todos en el pueblo me ponen las cruces, porque, me cae, que de nadie, sea hombre sea bestia, mujer o quimera, yo me sé dejar.
Los bueyes me miran con rabia evidente, porque ya les di baje con la mayoría de chavalas bonitas de aquí por el rumbo, los ranchos y pueblos cercanos y aún más allá. La que no ha sido mía, por rejega, es que en el fondo se muere de ganas por goza...
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