Las carreteras comarcales a plena luz del día son deliciosas. Al menos, generalmente lo son, transcurren por parajes poco frecuentados por los que se esconden, se camuflan entre árboles y laderas. Pueden resultar el camino perfecto para esa etapa de la vida en la que sientes que te quieres alejar de todo.
Aquel día cogí el coche, cargado apenas con una pequeña bolsa de viaje con mi ropa interior, unas camisetas, unos vaqueros, y un par de cosas más. Las llaves, las gafas de sol, y sin pensarlo, con un porta CDs en mi mano, me amarré al volante sin un d...
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